lunes, 13 de diciembre de 2010

El pelotómetro

El día que quedamos en Zamora unos cuantos topos para tomar algo, estuvimos recordando viejas historias de las de entonces y entre ellas, salió a relucir la que hace referencia al título de la entrada y que Chin me pide que haga un relato de su génesis y evolución. Cuando hablamos sobre ella en el Cambalache, pensé que nos iba a dar algo de la risa que nos provocó su recuerdo y mención.

Corría mitad de curso de 3º de F.P.II y el instinto de conservación de algunos de nosotros, el miedo a perder, el ansia viva, el carácter picaresco intrínseco a la promoción, la pérdida de los valores de la integridad, el sálvese quién pueda, el afán de protagonismo, el quedar bien, la gestión de los recursos más egoístas, lamer el culo, tirar de la levita, dar jabón...en resumidas cuentas: HACER LA PELOTA, se convirtió en una práctica más habitual de lo que nos hubiera gustado, pero ni mucho menos, algo que llegara a ser preocupante más allá de los compañeros que solían tener esas tendencias, pero nuestro querido amigo de los pelos largos, empezó a preocuparse por el uso abusivo de estos hábitos, que comenzaban a proponerse como costumbres cada vez más arraigadas y él, con buen criterio, se erigió como adaliz defensor de un comportamiento más acorde con nuestra identidad noble y ejemplarizante de integridad proletaria.
Se ponía de los nervios y se rebullía encolerizado en su pupitre cada vez que alguien hacía una pregunta nimia a un profesor o se mostraba servil y adulador.
Para intentar mitigar estas situaciones, se sirvió de un invento revolucionario y persuasivo: EL PELOTÓMETRO. Éste, consistía en una lista de todos los compañeros, colocaditos por orden alfabético y cada vez que alguno se atrevía a cometer un acto de adulación, alabo, lisonja, elogio, embeleco, camelo hacia un docente, Chin sacaba raudo dicha lista y le apuntaba el bagaje de puntos que consideraba oportuno, dependiendo de la gravedad del acto lagotero-pelotillero del sujeto. Para ello, contaba con la inestimable colaboración del compañero Chuchy, que se tomó el asunto con la misma intensidad y vigor, consiguiendo entre los dos, crear un clima de miedo, incluso a preguntar al profesor de turno por cuestiones de importancia, cómo por ejemplo; qué había escrito en la pizarra en la explicación de un problema de matemáticas o tecnología o lo que fuera y no se veía bien el número, la letra o el dibujo. Seguramente, alguna vez, nos fuimos todos de clase con la duda de saber qué ponía el profesor por no preguntar y arriesgarse a que Chin te endosara dos o tres puntos en el pelotómetro y te dijera con acritud: PELOTA.

Si en alguna de estas, se le pasaba un devaneo con los maestros, Chuchy estaba al quite e inmediatamente, corría a Chin y le decía: "Apúntale 3 puntos al pelota ese, que le ha preguntao' al Látigo que si hay que estudiar los límites o solo las derivadas".

Al final de la semana, hacía balance de puntuación del pelotómetro y declaraba PELOTA DE LA SEMANA al que más puntos tuviera. Lo más chocante es que él mismo, alguna que otra vez se tuvo que apuntar algún punto que otro, eso sí, siendo acusado por su esbirro en esas lides: "Cagüen en dios, Chin, tú también eres un pelota. Apúntate 1 punto por pelota y otro por intentar escabullirte".

Chin, sería un tesoro que todavía conservaras el famoso PELOTÓMETRO y ahora nos reiríamos un buen rato y mucho más, si con cada anotación o punto de cada compañero, hubiera una explicación del porqué.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Perdido


Con la última entrada que hace mención al último acto que hizo La Octava en la 1ª reunión del año 2007, he acabado una etapa que me había propuesto realizar en este blog. Algunos compañeros y asiduos seguidores de mis publicaciones, me han comentado que más compañeros leen las entradas y los comentarios que aquí se hacen y yo quiero pensar que así es, porque eso me sigue estimulando a seguir escribiendo, intentando que este sea un lugar de encuentro de La Octava, en el que la gente se animara a hablar de algo.
Estoy un poco perdido y aunque alguna idea pueda tener, me gustaría que me ayudarais con iniciativas. Aún sigo esperando a que me mandéis fotos o lo que sea, como un jamón de guijuelo o una caja de un buen vino.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ofrenda floral (2007)







































En un principio, habíamos pensado varias actividades para el día siguiente, pero había compañeros que tenían que hacer viajes largos de regreso a sus casas, con lo que se intentó hacer algo simbólico, reflejado en una ofrenda floral a la patrona de la Universidad, con la asistencia de todo el curso y que no conllevara mucho tiempo en la ejecución para que los amigos pudieran irse pronto, pero a la vez, algo que implicara un poco de responsabilidad en la asistencia y esto quedó reflejado en un acto religioso-festivo, con la ofrenda floral a la patrona de la Universidad, dándole las gracias por mantener a todo el grupo en buenas condiciones de salud y poder seguir viéndonos.
Fue un acto sencillo, en el que otro de nuestros subdelegados leyó un pequeño discurso de agradecimiento y otro compañero, con su familia, se encargó de llevar las flores a la patrona.

En la salida de la iglesia, ya con el tiempo y las prisas adueñándose de la situación, comenzamos a despedirnos unos de otros con la intención de no dejar que la distancia y la pereza, dejara pasar tanto tiempo para mantener un mínimo contacto entre nosotros. Nos juramentamos para que dentro de 3 años, tuviéramos la voluntad de volvernos a encontrar en el mismo lugar, para celebrar nuestro 25º aniversario de titulación y al final, como todos sabéis, se hizo realidad el primer sueño que varios de nosotros tuvimos unos años antes de la primera reunión.

Tengo que hacer mención a la incorporación de otro compañero y amigo al encuentro de antiguos alumnos, en el último momento, ya que hubo dificultades en la comunicación con él y no se pudo enterar a tiempo, pero Javier Calvo, allí mismo nos dijo que contáramos con él para la próxima reunión. Su retoño también se asomó con curiosidad a aquella panda de niños-grandes, que un día, ya un poco lejano, correteaban alegres en el mismo empedrado que ahora servía de escenario de una despedida más.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Recogida, concierto de insomnio y fuga (2007)







No todos los asistentes pernoctamos esa noche en la Laboral, pero no puedo por menos que hacer aquí una referencia a este hecho, que para mí tuvo mucha importancia, no solo por volver a sentir una sensación casi olvidada, si no por acompañar a todos los compañeros que habían hecho un viaje tan largo para celebrar nuestra primera reunión de estas características. Hago también un inciso en esta entrada para tratar el tema del 25º aniversario, en el que no hubo tal pernocta. Ya se habló de ello en su momento y no trato de justificar nada, pero la persona encargada de hacer las gestiones, creo que hizo lo mejor que pudo para beneficiar a todos los que viajaron ese día.
Si se vuelve a hacer otro encuentro de antiguos alumnos, se intentará contar con un número importante de gente para volverlo a hacer en nuestros antiguos dormitorios.

Me dí cuenta esa noche que ya no somos los mismos, cuando me metí en la cama de mi antigua habitación; casi no cabía y si me daba la vuelta, me caía por su estrechez. Apenas pude conciliar el sueño. Al principio, por la abrumodora consecución de acontecimientos del día. Tenéis que pensar que hubo personas que nos implicamos mucho en todo lo que rodeó esta reunión y nos sentimos responsables de que las cosas salieran medianamente como se habían programado y a la hora de ir a la cama, tuve que hacer un recuento de todo para que no se me olvidara nada. Cuando parecía que tenía los pensamientos en calma y el cansancio se apoderó del sistema musco-esquelético y el sistema nervioso central, comenzó un concierto inesperado de viento y percusión en el pasillo, dos puertas más allá de nuestra habitación y que no ocurría cuando teníamos 18 años. Me levanté al baño y al pasar cerca de la, en otro tiempo, "sala de reuniones", casi fui abducido por las corrientes generadas por los ronquidos de nuestros queridos amigos Julio y Chin, que hacían temblar los contrachapados de las puertas, desencajando los tornillos rosca-chapa de las bisagras...daba miedo; solo hacía falta una luz destelleante de color azulado por debajo de la puerta, para hacerme pensar en "fenómenos paranormales". ¡Qué ronquidos!
Hubo otro compañero que no pudo conciliar el sueño y se tuvo que ir a su casa, pero en su caso, fue la responsabilidad y el nerviosismo de hacer un discurso para es día siguiente, que aún no tenía hecho...¿verdad, Aguado?
Todos tuvimos una extraña noche aquel día del incipiente verano y por un momento, me recordó tiempos pasados en los que el curso estaba terminado y nuestro espíritu intentaba volar hacia el tiempo de vacaciones y a la vez empezaba a sentir nostalgia de la ausencia de lo vivido durante el curso y la compañía de nuestros amigos, que comenzarían otra vida distinta a la que habíamos vivido durante 5 años juntos y que en realidad, no sabíamos si volveríamos a ver.


Seguramente, los internos, tengamos el mayor número de anécdotas vividas en los dormitorios en los distintos cursos por los que pasamos, muchas de ellas fueron compartidas dado el carácter de unión del que siempre disfrutamos y cada uno, las sentimos de una manera personal. Me acuerdo de docenas de ellas de ese tipo, pero voy a recordar una que ocurrió en 1º de F.P.I y que dije en otra entrada que iba a rememorar.
Por aquel entonces, compartíamos habitación; Aguado, Paco y yo. Era la segunda puerta a la derecha en la entrada del pasillo norte, orientado igual que el del último curso. La primera puerta era la habitación del educador de turno, que en este caso era D. Pepe "Pótamo", hijo del insigne profesor de torno en los talleres y que tuvo un paso bastante "persistente" por ingeniería (no sé si sigue aún haciéndola). Nuestra habitación se podría comparar un poco con la de Chin y Julio en tercero, ya que por allí pasaban muchos compañeros cuando estaban aburridos en sus dormitorios o hacían sus descansos en los estudios, incluso los de tercero de aquella época, eran asiduos visitantes, porque mantuvimos con ellos una relación muy intensa, siendo algunos de ellos más amigos de los de primero, que de su propio curso y no digamos con los de segundo. Aquí, quiero hacer un inciso para decir que si estáis interesados en otra anécdota de dormitorios y que acabo de recordar, me lo pedís en los comentarios y hago otra entrada para contarla, en la que están implicados precisamente, los de tercero de aquel año.
Bien, pues en los momentos de los hechos acaecidos, estábamos estudiando inglés, para algo que nos había mandado hacer la "tere is lukin de güindon"; un diálogo en inglés sobre el tema que estuviéramos dando. El grupo que me tocó, éramos; Orduña, Panero y yo y recuerdo algo sobre varios personajes y a uno le pusimos de nombre "Aguimoto revólver" por uno de tercero que llamábamos así, que era un poco raro y se apellidaba Aguilar. La cosa en esos días empezó a desvariar y como todos estábamos en la misma tesitura, recuerdo que la gente grababa los diálogos en una cinta de cassette para escucharse y depurar los fallos. Pero como digo, empezamos a hacer tonterías varias: Recuerdo que en nuestra habitación, poníamos a grabar el radio-cassette y hacíamos la retransmisión de una carrera de coches. Paco era el locutor y además uno de los coches que competía, porque cada uno hacíamos el sonido personalizado de un coche cuando pasaba por meta. Aquello era un auténtico descojono, ya que inventábamos los sonidos de los coches, dependiendo de lo que narraba Paco; si alguno había sufrido una avería, al pasar por meta, el que emitía el sonido, lo hacía de forma que pareciera un coche destartalado y así con cada peripecia que se le ocurría.
Debíamos de tener un escándalo montado en la habitación de risas y cachondeo, que despertamos a la bella durmiente, que estaría descansando en una plácida siesta de media tarde, porque estudiaba por la noche, ya que por el día, no le dejábamos los demás. Entró en la habitación como un elefante en una cacharrería y cayó el radio-cassette, que lo teníamos encima de una silla, grabando. Entonces salieron de su boca las siguientes palabras, que han quedado para la historia: " Cago en dios, ¿qué hostias tenéis montao' aquí?, que entra uno, pega una hostia y jode tol' belén". El cassette seguía grabando. Como estaba muy mosqueado por haberlo despertado de su letargo, se puso a hacer una inspección de la habitación más a fondo. Echó de allí a todos los que no eran del dormitorio, mandándolos a tomar pol' culo, quedándonos solo, nosotros tres. Se cagó en dios otras seis o siete veces, cada vez que veía algo que no le gustaba, "cago en dios, que guarros sois: las camas toas' revueltas, las paredes toas' manchadas con vuestras sucias zarpas...cago en dios...y hasta un pavo pa' ahí arriba"-mirando al techo- esto no va a quedar así y vais a tener que limpiar esto para que quede como recién pintada o os vais a vuestras casas".
De hecho, estuvimos varios días dándole que te pego con gomas de borrar debajo de las mesas de estudio para que se quitara lo negro de apoyar las zapatillas, cuando nos poníamos a estudiar. Lo del pavo pa' ahí arriba, sería mejor que lo explicara Aguado, que a mi me da la risa.
La cinta quedó grabada con todo esto y la escuchábamos de vez en cuando como si fueran los grandes éxitos y sé que Paco la tuvo a buen recaudo durante varios años, pero la última vez que hablamos sobre el tema, se había vuelto loco buscándola y no la encontraba.

Una vuelta por la ciudad (2007)


La noche no acabó en la primera terraza a la que fuimos y la mayoría de La Octava, nos dispusimos a seguir con la reunión hasta que los cuerpos aguantaran y os puedo decir que el mio ya no tiene el mismo aguante que cuando tenía 20 años. Me parece estar viendo a la comitiva caminando por Santa Clara, sorteando a los transeúntes, que también estaban en la calle, celebrando las fiestas patronales de San Pedro, con los que también volvimos a coincidir en la celebración del aniversario de los 25 años y seguramente, con los mismos borrachos. Lo que más me sorprendió fue las dotes de regateador del compañero Juan Andrés, que se puso a negociar con los peñistas que iban con sus carritos del supermercado llenos de recipientes con todo tipo de bebidas espirituosas para que nos dieran unos vasos con limonada, sangría, cubatas o lo que fuera, pero no hubo manera de que le dieran ni siquiera a oler los elixires. Fuimos también a otra terraza del pub Arche en la Plaza de Mariano Benlliure, pero allí, ya no estábamos todos. Recorrimos algunos lugares más y nos fuimos recogiendo relativamente pronto porque el día había sido muy cansado y lleno de emociones. Siento no tener más fotografías de estos momentos por las calles de Zamora para poder publicarlas y así admirar el buen ambiente del que disfrutamos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Recorrido degustación por Zamora (2007)





No hubo ningún tipo de discusión ni excusas por parte de nadie para ir a tomar algo a una terraza o a algún otro sitio cuando acabó la cena y nos echaron del Sancho y eso fue lo que hicimos. Cuando llegamos a la terraza 50 personas y redistribuimos las mesas y sillas para acomodarnos, a los camareros casi le da un infarto de miocardio. No se cuantos viajes les tocó hacer para que todos los que compartimos aquellos momentos, pidieran su consumición y tampoco se las veces que irían de allá para acá con las bandejas con los vasos y botellas, lo que si recuerdo fueron las risas que nos echamos en aquel lugar, envueltos en la atmósfera cálida de aquella noche de verano recién estrenado.
Aunque no os lo creáis, me acuerdo de varias de las conversaciones estrella de la velada, pero no quiero hacer alardes de memoria porque algunos no se creen que pueda recordar tantas cosas y dicen que me las invento, pero si alguno de vosotros tiene interés en saber de qué se habló en alguna fase de la tertulia, me lo dice y le refresco la memoria.

En frente de la terraza de Michelo's, estaba el cine Barrueco, que ahora ha sido derribado para construir apartamentos y cuando funcionaba, era probablemente el mejor y más grande de la ciudad. Tengo recuerdos del lugar, porque en él vi mi primera película en un cine, ya cuando era un chaval, porque de niño, mis padres no tenían tiempo de llevarnos al cine y esas inculteces. Me imagino que a vosotros os sucedería algo parecido, al menos a los que vivíais en los pueblos y vuestros padres, igual que los míos, se dedicaban a las tareas del campo y el ganado, con lo que el tiempo de ocio, era inexintente y menos para llevarnos al cine, por eso confieso que mi primera película fue "Cenicienta" y fue mi tía la de Francia, cuando vino de vacaciones un verano, la que me llevó por primera vez al cine en compañía de mis primas...bueno, este no es el lugar para dar rienda suelta a mis memorias de tipo más emocional y personal.
Lo que quiero contar es la vez que una troupè de unos cuantos de nosotros fuimos al Barrueco a ver una película en sesión de noche, pidiendo el respectivo permiso a nuestro director de colegio, que no nos ponía ningún impedimento, ya que teníamos una buena relación con él y al menos en mi caso, siempre que le pedí algo de este tipo, no me puso nunca, problema alguno. Hace poco, pusieron en la tele, la pinícula en cuestión y cuando la vi en compañía de mi hijo, no pude por menos de sentir cierta vergüenza de mi mismo, al pensar que cuando la vimos aquella noche, me gustó y todo. El atentado contra la inteligencia fue "Karate Kid". Podría ennumerar a los que malgastamos nuestro dinero aquel día (mirado, claro está, desde la distancia), pero me gustaría que se apuntara en los comentarios, los interceptos. Al que sí voy a recordar, porque fue al único que dejó indiferente, quizás porque era un año mayor que los demás y eso le daba un plus de madurez frente a los demás y con respecto a una crítica más adulta, fue Ricardo, que ante mis comentarios de que la peli había estado bien, me dio la callada por respuesta.

Hubo otras veces que visitamos otros cines de la ciudad en acciones similares y dejo aquí otro recuerdo para otra sala; El Pompeya, al que también hicimos alguna que otra visita, pero estas veces a ver otro tipo de cintas en los que los personajes con salían con tanta ropa. Me acuerdo de que tipo de películas, pero me resulta imposible recordar los títulos de las mismas. Recuerdo que en una ocasión, después de ver una de aquellas clasificadas "S", se nos hizo un poco tarde porque era sesión continua y ponían dos seguidas, a lo que no pudimos resistirnos y nos quedamos a ver las segunda, pero nos pasábamos de la hora de llegada a la Uni, establecida y pactada antes de salir y cuando salimos del cine, tuvimos que ir corriendo para no llegar demasiado tarde. Mis recuerdos se centran en la desazón que llevaba en el recorrido desde la Puerta de la Feria hasta la Laboral y la bronca que nos podían echar por llegar tarde. ¿Alguien se acuerda de ese o de otros días parecidos a este?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cánticos regionales y vítores al clero (2007)












No puedo por menos que publicar estas instantáneas que demuestran el ambiente tan alegre que tuvimos en los momentos finales de la cena y que he decidido incluirlos en una entrada a parte para separarlos de la atmósfera que envolvió el acto del refrigerio.

Hubo entonación de diferentes canciones, entre ellas, como no; Soy Tornero, pero también cánticos regionales y vítores al clero y al gobernador civil de la provincia. No pudimos reprimirnos y cantamos la de: "La mi panera tie' buen vino pa' emborrachar", aunque decididamente lo de cantar no va con nosotros (al menos por mi parte, que aburro a las cabras). Acabamos por calarnos nuestro pañuelo de cuatro nudos y posamos orgullosos de pertenecer a este grupo. Aquí dejo un reportaje gráfico para la historia.

No voy a escribir ningún recuerdo de tiempos estudiantiles, pero si dejo uno personal, ya que en este mismo restaurante celebré mi boda y eso me hizo pensar en que hay cientos de lugares de mi querida Zamora arraigados en mi alma y que son imposibles de olvidar. Es posible que los que viváis en esta ciudad, no os pasen estas cosas porque la cotidianeidad de vuestra vida no os haga pensar en los lugares por los que pasáis cada día, pero los que estamos un poco lejos, tenemos nostalgia de todos esos rincones que forman parte de nosotros y muchas veces, confundimos con los sueños vividos allí. Ya llevo viviendo en Madrid algo más de 20 años, pero cada vez que voy a ver a mis padres o a la familia y amigos, siento que me introduzco en un mundo que nunca he perdido de vista, pero, que a veces, me resulta extraño por la distancia y porque lo que viví en mi Tierra cuando era joven, que nada tiene que ver con la vida que nos ha tocado vivir fuera de ella...En fin, ya habrá tiempo de analizar estas cosas en vuestra compañía y con unas cervezas y unos pinchos de todos los buenos bares de mi ciudad.