sábado, 21 de agosto de 2010

Más fotos del 25º aniversario

En una de estas fotos se ve a Paco explicando a Manuel Ángel para que sirve la máquina en cuestión, en otra a dos grandes amigos posando con gesto de orgullo por haber pisado de nuevo los talleres, donde tantas cosas aprendimos y la otra a Chin relatando cómo Julio "Indioz" hizo posible que se pudiera comprobar la dureza de la máquina en vez de la probeta del material a analizar.



jueves, 19 de agosto de 2010

La despedida




Nos fuimos marchando del bar en, al menos dos grupos; del primero, que era el más numeroso, no nos despedimos los que nos quedamos atrás y no sé donde acabarían la noche (bueno, ahora ya sé lo que ocurrió por la conversación mantenida con Julio alrededor de unas cañas en vacaciones de agosto en el Cambalache zamorano). Los buscamos en algún "bareto", pero sin éxito. Aprovecho aquí la ocasión para despedirme de todos y también en nombre de los que nos quedamos rezagados. En este grupo se encontraban dos compañeros de los que aún no he hablado y que es en esta entrada, donde les voy a dejar mi homenaje personal: Danta y Mariano.

Compartieron, como en los viejos tiempos muchos momentos juntos, ya que hicieron el largo viaje de ida y vuelta en compañía desde tierras catalanas, se alojaron en el piso que buscó Julio con más compañeros y también en el pueblo de Mariano.

Formaban parte, junto a un grupo muy reducido de los internos de más de 200 Km y esta circunstancia les marcó en su vida universitaria, pues si alguien puede decir lo que significa el compañerismo, la amistad, compartir, la soledad, una segunda familia, son ellos y estas palabras quiero que sirvan para mostrar mi admiración para todos ellos, que pasaban tan largas temporadas fuera de casa, pues sólo iban en ocasiones especiales, como Navidad, puentes largos y semana santa (excepto cuando nos mandaron una semana a todos en F.P.I porque decían que teníamos piojos, pero que sospechábamos que fue porque no tenían dinero para la calefacción y así, cerraron la Uni entera una semanita). Hicieron una vida completamente distinta a la mayoría de nosotros, que nos íbamos a casa casi todos los fines de semana, o todos. Y que decir de los externos, que lo hacían todos los días. Ellos fueron los internos de verdad y ello les exigió dar lo mejor de sí mismos, creando entre ellos un vínculo de amistad muy fuerte, que todavía conservan.
En alguna ocasión hemos dicho que nuestros compañeros eran como nuestra segunda familia, bien, pues en el caso de estos amigos, esto no es un eufemismo, ya que fueron una familia durante, al menos cinco años. Para ellos nuestro reconocimiento y admiración: Julio D., Iluminado, Mariano, Danta, Mayo, Angel H., Gochy, César, Vara y para los que se fueron quedando por el camino, que éstos, seguramente recuerden mejor que yo.

En la encrucijada del las calles San Andrés y Ramos Carrión, nos despedimos parte del segundo grupo, que espero volver a ver, al menos en el 50º aniversario.

Empiezo con el recuerdo para Danta.

En tu caso, como en el alguno más que están lejos, sé que te cuesta venir y por eso agradecemos tu esfuerzo. Nunca pensé que volverías a Zamora y en tres años has venido dos veces. Nos ha encantado tenerte entre nosotros y que sepas de nuestro aprecio.

Mi homenaje va a ir orientado en rememorar una anécdota que te ocurrió y que por la relación que ahora tiene con mi profesión, me he acordado y me he vuelto a reír porque no hace mucho que me ocurrió en el desempeño de mi actividad diaria.
Corría el último año de F.P.II y los internos de más de 200, aprovechasteis una oferta de una auto-escuela para sacaros el permiso de conducir.
Lo que voy a contar es lo que tú compañero de examen nos contó a nosotros una vez que ya os habíais examinado.
Hiciste la prueba de conducir en el coche de la auto-escuela y cuando el examinador dio por terminado el examen, te mandó inmovilizar el vehículo y te dijo:
"Ha terminado la prueba, ya se puede poner detrás". Y en vez de bajarte del coche por la puerta, te metiste de cabeza entre los asientos delanteros, para acabar incrustado entre el examinador y tu compañero de examen, que era Julio D.
Tuvo que ser un espectáculo porque eso mismo lo he visto hacer yo y cuando ocurrió no me pude por menos que reírme en alto, pero no lo hacía por el pobre alumno que estaba examinando, me reía al recordar lo que tu compañero nos había contado sobre como lo habías hecho tú, ya que te veía a ti hace 25 años.
Creo que lo mejor es que te dieron el carné de conducir de todas formas.

Un abrazo.

Ahora llega el turno para Mariano:

Digo lo mismo con respecto al esfuerzo y la lejanía, aunque en tu caso, es más fácil verte por aquí, pues Candelario no está tan lejos y dejaste muchos amigos en Zamora.

Siempre te recuerdo practicando algún tipo de deporte y puedo decir que todos con una pulcritud y técnica envidiables; desde trial al fútbol, pasando por el fútbol 7, ping-pong, etc. Jugaste el partido contra el Zamora en 3º, aunque no nos fue muy bien, pero nos divertimos mucho. También estabas en el equipo de la Laboral (ya publicaré un día de estos la fotografía del equipo). También practicabas el ciclismo los fines de semana con los internos y recuerdo ver fotos tuyas y recuerdo ver las fotos subido en una moto de trial por los montes de tu pueblo.

Me gustaría recordar la anécdota que el grupo de internos de más de 200, junto con los de más de 80, protagonizasteis con un vespino abandonado o que tomasteis prestado, haciendo carreras entre los setos del patio de la Laboral. Como yo no estaba presente, solo me han llegado las informaciones que los implicados me hicieron llegar en su día, por eso os quiero retar a los implicados, para que seáis vosotros los que contéis los hechos acontecidos.
Lo único que sé es que el vespino lo cogisteis de la calle y os lo llevasteis al patio de la Uni y allí os turnabais para dar vueltas con él y que alguno se dio algún que otro piñazo.

Como ya dije en otra entrada del blog, recuerdo que compartimos los primeros momentos en la habitación de 1º de F.P.I , cuando éramos 10 ó 12 y tengo en la memoria imágenes borrosas de aquellos años, pero si que me acuerdo de tu particular manera de lavarte los dientes, echando agua a la pasta de dientes cuando la echabas en el cepillo antes de lavártelos.
Allí nos conocimos y hubo buenos sentimientos desde el principio, ayudándonos siempre que podíamos.

Gracias Mariano por todo; por venir, por tu colaboración, por tu implicación y ser un buen compañero y amigo de tus amigos.

viernes, 30 de julio de 2010

Un pequeño descanso


No penseis que me rindo en mi intento de hacer de este blog un lugar de encuentro entre los compañeros de La Octava. Si veis que en unos días no hago ninguna entrada nueva, no es que lo haya dejado, es más ya tengo editadas las cuatro que tenía programadas con los recuerdos de los compañeros que faltan, pero otro tipo de ocupaciones están haciendo que lo tenga que posponer en unos cuantos días. De todas formas os sigo animando a que escribais comentarios en las entradas ya existentes y si alguien más se quiere hacer seguidor, será muy bien recibido.
También os pido todo tipo de documentación para hacer un lugar más grande, que no seamos unos cuantos, los que aportemos fotos, listas antiguas, revistas, etc.
Para digitalizar fotos, primero se tienen que escanear en formato JPEG u otro formato que después se pueda enviar fácilmente por correo electrónico, se guardan en un archivo y luego se mandan como un archivo adjunto.
Espero vuestros comentarios y unas felices vacaciones para todo aquel que tenga la suerte de cogerlas. Un abrazo y hasta pronto.

miércoles, 28 de julio de 2010

El Motín de la Trucha (2ª Parte)




Regresamos al "Motín de la Trucha", al que ya hice referencia en la 1ª entrada del relato personal del 25º aniversario.
No habíamos previsto ninguna actividad para el día siguiente. Julio Pérez y yo, pensamos que era mejor dejar que los acontecimientos marcaran la pauta a seguir y si los compañeros decidían o tenían ganas, se podía organizar sobre la marcha algo para el día siguiente y de esa manera no obligar a mucha gente a quedarse por la mañana, teniendo en cuenta que muchos deberían hacer viajes un poco largos.
Los ánimos para seguir con la fiesta, no estaban muy altos, con lo que se daría por concluido el encuentro con los acontecimientos que se hicieran por la noche, teniendo en cuenta que cuando uno pasa de los cuarenta, el sueño y el cansancio hacen acto de presencia en cuanto el reloj pasa de la media noche.
Para la mayoría, las copas del "Motín", significaron el fin de la jornada, pero mientras quedara una camiseta de "La Octava" entre el mar de peñistas de San Pedro y de gente con ganas de juerga, la reunión, no se daba por terminada.
En el bar que tomamos al asalto, casi en exclusividad, entre otras cosas, porque hacía un calor infernal (he pensado en los motivos de tanto bochorno y no encuentro otra explicación que como está por debajo del nivel del suelo, está más cerca de las puertas del averno o quizás por el recuerdo del motivo que le da nombre al sitio y mantienen la temperatura que debieron de tener los nobles zamoranos cuando la plebe prendió fuego a la iglesia que está al lado). El caso es que aguantamos como pudimos, refrescándonos con cerveza o lo que se terciara. Seguimos con nuestras charlas animadas entre compañeros, hasta que algunos no pudieron aguantar más y se salieron a la calle.
La estrella en este momento fue un compañero, que en la época de los estudios, no destacaba precisamente por el don de gentes, las relaciones públicas y la atracción para con los demás, pero que todas estas circunstancias han ido cambiando con los años y ahora es extrovertido, locuaz, divertido y simpático.
Es probablemente el que más haya cambiado en el aspecto de su personalidad. Físicamente: como todos. Me estoy refiriendo a Antonio Calvo. Nos tuvo embelesados con los relatos de sus hazañas en los exámenes y su habilidad para hacer todo tipo de artefactos para dar el "cambiazo", cosa que al menos a mí, no se me pasó por la cabeza en aquellos tiempos.

Todo lo que voy a decir de ti, es con un especial cariño y espero no molestarte con lo que pueda poner por escrito. Si es así...te aguantas y me pones verde a mi en los comentarios.

Todos tenemos anécdotas de diferentes clases ocurridas a tú lado, pero la mayoría de ellas se centran alrededor de la actividad académica o entre los muros de la Laboral, ya sea en los patios o en las habitaciones, porque no eras muy dado a salir por la ciudad a armar jaleo y esas bravuconadas que se nos ocurrían a una parte importante del resto del grupo. Este es el motivo por el que mi recuerdo se centra en uno de los muchos días que te gastábamos una broma (aunque si me paro a pensar, no sé quién se la gastaba a quien).


Cierta tarde-noche de un día del curso 1º de F.P.II, te pasaste por la habitación que ocupábamos Paco, Aguado y yo, con el ánimo de entrometerte en nuestra vida cotidiana y sobre todo para buscar la compañía de Aguado, con el que tenías una relación bastante buena. Lo que ocurrió allí, no voy a ser yo quien lo cuente, pero fueron unos hechos históricos y casi me atrevo a decir que muy posiblemente hayan sentado un precedente de record mundial en esa práctica tan común a ciertas edades, pero voy a hacer referencia a lo que ocurrió después de aquel hito memorable.

Aguado, que salió mal parado de la "reyerta con sable", se cabreó un poco y como no eras muy corpulento optó por cogerte en brazos para intentar llevarte a las duchas. El solo no era capaz de dominarte, así que nos prestamos a ayudarle en la empresa y cuando salimos al pasillo de las habitaciones, el escándalo era generalizado y más compañeros, se unieron a la fiesta, ya que por aquel entonces era deporte nacional hacerte alguna trastada. Conseguimos sin dificultad llegar a las duchas porque erámos unos cuantos para sujetar a la "bestia". El problema llegó cuando la estrechez del habitáculo no permitía el paso nada más que de dos de los que te sujetaban, entre los que seguía Aguado, que ya tenía el dorso de la mano con unos cuantos arañazos de tus famosas uñas de Lobezno. En ese momento desataste tu furia y no había manera de meterte debajo del grifo de agua fría que previamente habíamos abierto. Después de una dura pelea, conseguimos ducharte de arriba a abajo, pero las bajas en el enemigo fueron muchas y los que te sujetaron a última hora también se bañaron enteros porque no los soltaste en tu caída.
Todos quedamos exahustos del esfuerzo y tú te cogiste un buen cabreo, que no te duró mucho, porque al día siguiente ya estabas de bromas con Aguado y con el resto del grupo.

Muchas gracias por estar con nosotros y por pertenecer a esta promoción, que sin tí, no hubiera sido la misma. Gracias igualmente a tu señora por acompañarnos en la cena y en el recorrido posterior por la ciudad.


En este lugar también quiero recordar a otro compañero muy entrañable de promoción; Mateos.

Sé que para este día te surgió trabajo de última hora y no pudiste asistir desde el comienzo de los eventos programados desde el principio y te hubiera gustado como en ocasiones anteriores. Espero que el negocio que te traías entre manos te saliera bien. Os damos las gracias, tanto a tí como a tu mujer por animar la cena y compartir con nosotros esa alegría.
Eres otro de los de La Octava con los que siempre se puede contar, das tus opiniones agudas y juiciosas y con ello siempre se toman decisiones acertadas. No me voy a extender en estas cuestiones, pero tengo recuerdos de ese tipo con las fiestas para recaudar dinero, el autobús, el mini, la excursión y un largo etcétera.

El recuerdo que quiero dejar para tí está centrado en la excursión de fin de curso, que tantas aventuras nos deparó a todos y como ya eran los últimos momentos que íbamos a vivir juntos como "La Octava", hizo que aquellos instantes se confundieran con fotografías fijas en nuestros recuerdos, más que algo pasajero y efímero con tendencia al olvido.
El día de actos, se centra en el viaje desde Málaga a Torremolinos y en las horas que pasamos en ese lugar tan turístico y de tanto desmadre, pero que nosotros nos empeñamos en no pasar como simples turistas y seguro que alguien que coincidiera en tiempo y lugar, aún se acuerda de unos crios salidos y medio borrachos que las montaron cardinas por las calles del que un día ya muy lejano, solo había unos afanados pescadores enfrascados con las tareas de tener en condiciones sus redes y no en los culos de las "guiris" como hicimos nosotros.
Nos dividimos en varios grupos y recorrimos el pueblo y los lugares más concurridos, pero al llegar la noche, todos acabamos en una macro-discoteca, con nombre "Pippers Monsterdisco"que estaba llena de extranjeros y tías buenas. La decoración era espectacular; tenían una avioneta colgada del techo y una Harley Davison y gogo´s bailando en piscinas que había por doquier y otras desnudas a contraluz, detrás de unas pantallas de tela, donde algunos de nosotros estuvimos esperando a ver si se rompía la tela o salían de allí en algún momento...¡La leche!

Lo que no sé es como éramos capaces de beber más, después de todos los días con la misma historia. El hecho es que la mayoría terminó bastante "perjudicado" y en medio de todo esto, hubo uno o dos que desaparecieron de la discoteca cuando ya se acercaba la hora de ir de regreso a la universidad Laboral de Málaga y los tuvimos que ir a buscar: Creo recordar que uno de ellos eras tú y el otro...Ricardo, (pero esto es mejor que lo contéis los implicados y si no es así, corregidme). Os buscamos por muchos sitios: un parque que estaba al lado, otros bares cercanos, etc., pero no aparecíais y alguien se le ocurrió ir a buscar a la playa.
Esa idea fue acertada, pues nada más llegar, vimos una figura "moreno agroman", con barba, haciendo eses detrás de una chica que caminaba con sus perros por la orilla del mar. Teníais un pedal del 15 y no había forma de sacaros de allí. A ti solo te faltaban las eternas botas de montaña que tanto te gustaba llevar siempre. Los que más "cocidos" estaban, se unieron de inmediato a la fiesta y todos juntos os bañasteis en pelotas en el mar. Ricardo, aprovechando la coyuntura, seguía con su manía de perseguir todo lo que llevara falda. No sé que pudieron pensar las chicas o mujeres que vieron como se le acercaba un tío en pelotas, caminando insistentemente detrás de ellas.
Tampoco sé quien puso cordura en todo aquel asunto, pero al final conseguimos meteros al redil a todos y llegar al lugar donde habíamos quedado para que nos recogiera el autobús, quedando el tiempo suficiente para romper la luna de una farmacia, que estaba al lado de la discoteca y cuyo cristal estaba curvado y eso que lo protegía una red metálica, en fin, unos gamberros integrales.
Nos subimos, todos, sanos y salvos y todavía me pregunto cómo. Allí, también hubo una frase para la historia; Ricardo, en un momento lúcido, se levanta de su asiento en primera fila y a voz en grito, pregunta: "¿ Toñico, estas ahí ?". A lo que su hermano contesta afirmativamente. Entonces, con la tranquilidad que le caracteriza, le dice al conductor: "Ya nos podemos ir".
Y nos fuimos, pero algunos aún tenían ganas de juega y en las habitaciones de la uni también hubo cachondeo, siendo uno de los cabecillas tú, que no tenías ganas de dormir.

Gracias Matiu por todo, aunque se echó en falta el canon de "TORRETA" en el himno que tantas veces cantó nuestro querido Chin.



sábado, 24 de julio de 2010

Excursión a Andalucía




En esta entrada voy a ir publicando fotografías de la excursión a Andalucía en el fin de curso. Si alguien tiene fotos de aquel viaje y me las quiere mandar digitalizadas a mi correo electrónico, también las publico. Aunque este blog solo está teniendo éxito para 4 ó 5 personas, voy a seguir con el hasta que no le interese a nadie y si en esta misma entrada alguien quiere escribir su experiencia en aquel periplo por tierras sureñas que lo escriba y completaremos el relato común de todo el curso.

miércoles, 21 de julio de 2010

Cena











Este año repetimos en el mismo restaurante céntrico que en el de la 1ª reunión. Llovía todavía y fuimos llegando al restaurante, pasando entre los puestos y tenderetes mojados de las fiestas de San Pedro. Nos fuimos acomodando en la barra del bar, mientras veíamos el fútbol del mundial de Sudáfrica. Dimos la bienvenida al matrimonio Mateos, que se adhería a la celebración, cosa que nos alegró especialmente.
La cena fue el momento elegido por algunos compañeros para compartir con sus parejas, que tomaron parte con los demás miembros de La Octava de esos momentos más relajados del día. Sé que su intención es un acto de amistad y fraternidad para con nosotros y es bien recibido, es más, si en un futuro, se volviera a organizar otra reunión, creo que sería conveniente que se apuntaran el mayor número posible de mujeres, ya que fue divertido y a ellas también le gusta, pese a lo que podamos pensar nosotros de que se aburren con nuestras batallitas, etc.
Conseguimos poner nuestra ORLA al lado de la mesa y departimos animados durante toda la velada.

Aquí, quiero rendir homenaje a otros tres compañeros más, que además, dos de ellos formaron parte del "clan" en el que yo también estuve y el tercero es un buen amigo.

Comienzo con Isidro.

Ahora...y también antes, un señor respetable, serio, elegante, responsable, pero sobre todo; noble, compañero y gran amigo.
No va a salir de mis palabras nada comprometedor para su carrera política, ni para su vida pública y lo que voy a contar en este recuerdo para él, son hechos intrascendentes e inocentes, así que nadie se asuste.

Tengo que decir que en la cena nos hiciste reír mucho a los que estábamos a tú lado y me recordaste unos acontecimientos ocurridos hace más de 25 años que tenía casi olvidados y que forman parte importante del bagaje personal de aquellos inolvidables años y que has hecho que se vuelvan a grabar en mi memoria. Las vivencias que pasamos contigo siempre estaban cargadas de fuertes emociones y sentimientos. Como eras algo mayor que nosotros, tus experiencias nos hacían crecer y esperábamos ansiosos a que llegara el lunes para que nos contaras tus peripecias realizadas en el fin de semana en tu pueblo a por donde estuvieras de fiesta. Nos tumbábamos en las camas y con tus relatos, nos hacías transportar a un mundo que pronto desearíamos visitar. Siempre estaré un poco enfadado contigo por abandonarnos antes de tiempo, porque nos hubiera encantado que te hubieras quedado con nosotros hasta el final.

El relato que quiero recordar, se ubica en las habitaciones de 1º de F.P.II. Tú compartías habitación con uno de 3º, Augusto creo. Paco, Aguado y yo, estábamos en otra un poco más lejos que la tuya. Como he dicho antes, los lunes llegábamos corriendo, dejábamos los bártulos en la habitación e íbamos corriendo a la tuya para que nos contaras las novedades acaecidas durante el fin de semana. Al estar tanto tiempo en tu cuarto, nos enterábamos de las cosas que traías del pueblo: chorizo, queso, salchichón, etc. Pero hubo un día que algo de lo que trajiste, nos llamó mucho la atención.....: CACAHUETES. ¡Qué cosa tan rara! y a la vez apetecible por lo exótico del momento. Eras muy celoso de tus cosas y no se te podía asaltar la taquilla así como así, pero entre los tres granujas ideamos un plan para ir sisándotelos poco a poco.
Por la noche, a la hora de irnos a la cama, cuando tu compañero se iba con los de su curso, conseguimos atraer tu atención con alguna chorrada para que fueras a nuestra habitación y allí, dos de nosotros te entreteníamos, mientras el tercero iba a tu taquilla abierta y desprotegida para robarte los cacahuetes y así, nos íbamos turnando. Estando en nuestra habitación, charlando alegremente, te diste cuenta que en el suelo había cáscaras del tubérculo. Al principio, no te diste cuenta y seguías con las bromas, pero de repente caíste en la cuenta y saliste disparado a la habitación con un sonoro: ¡CABRONES!
Esa noche, al menos yo, apenas pude dormir de pesadez de estómago y de sed. Me levantaba a beber agua y con ello no hacía otra cosa que poner las cosas peor.
Estuviste varios días sin hablarnos, pero al final comprendiste nuestro espíritu "gorrón" y nos perdonaste la hazaña.

Gracias José I.I.I por ser uno de los nuestros y nos ha gustado mucho tenerte otra vez entre nosotros.


Dejo en esta entrada el recuerdo y homenaje para otro miembro del "clan": Javi.

Sé que en la reunión anterior hubo un problema con la comunicación y las cartas se enviaron a tu antiguo domicilio y por ello no te enteraste de la convocatoria, pero para esta, sabíamos que no ibas a faltar y te lo agradecemos enormemente porque si falta alguien, los demás, nos sentimos un poco huérfanos.
Javi también era del grupo de los que se le daban bien los estudios y llevaba todo al día, siendo muy raro que se metiera en líos, cosa que si hacíamos los demás. Recuerdo pocas situaciones problemáticas y si se metía en alguna, ningún profesor o educador sospechaba que con aquella cara de niño bueno, hubiera hecho alguna trastada.
Si que se subió al tejado de la cúpula de la iglesia, también estuvo en el lío de los helados de Salamanca, lo echaron una vez de clase por mirar obsesivamente a la nueva profesora de inglés, que estaba buenísima, pero poca cosa más.
Lo que si recuerdo es su afición por coleccionar cubiertos del comedor y rollos de papel higiénico y con estas costumbres quiero hacer el recuerdo para él en forma de anécdota de aquellos años.

Un día, los tres de siempre, Paco, Aguado y yo, con la ayuda de Masico y seguro que otros elementos del "clan", juntamos todos los cubiertos que tenía en su taquilla y bastantes más que cogimos prestados del comedor y los fuimos uniendo con un sedal unos a otros y distribuidos a modo de "traca valenciana" por toda la habitación: encima de las taquillas, las camas, las mesas de estudio, las ventanas; de tal forma, que cuando se abriera la puerta, e hicimos que fuera él quien la abriera, fueran cayendo en cascada por toda la habitación. Así ocurrió y el estruendo atronador de sonido metálico se repartió amplificado e ininterrumpido por todo el espacio de la planta.
Javi cerró la puerta como si no fuera con él la cosa y se fue.
El ruido despertó de su letargo patológico al educador de turno, que era Don Pepe"Pótamo", que dormía más que las mantas y salió de su cuarto hecho una fiera. Creo que para él, no había otra cosa más sagrada que su siesta y esto lo digo porque teníamos la habitación muy cerca de la suya y tuvimos más de un problema con ese tema (ya habrá ocasión de contar historias sobre esto).
Resultado final: los tres de siempre, castigados. Por la broma y por traer "todos" los cubiertos del comedor.

Javi, muchas gracias por venir y volver a rememorar con nosotros aquellos momentos mágicos.

Los acontecimientos de la jornada se van acabando y en esta entrada también quiero rendir homenaje a otro compañero:

Rapado.
En la cena sé que estuviste dándole caña dialecticamente a las mujeres asistentes y que te lo pasaste muy bien en ese aspecto.
Siempre es un placer contar con tú presencia en todos los eventos que celebra La Octava o parte de ella y agradezco especialmente tu colaboración y tus comentarios en el blog, con los que me río mucho.
Por otra parte; no me acordaba que no fuiste a la excursión de fin de curso, pero cuando lo has dicho, lo recordé y sé que nos puso tristes a los compañeros.
No voy a recordar ninguna anécdota de aquellos años en los que compartimos, junto a todos los compañeros, tantas experiencias. Lo que voy a recordar es parte de tus aficiones en aquellos tiempos y en algún caso fueron aprovechadas por nosotros y nos ahorramos algún dinerillo. recuerdo que una de ellas, no sólo la sigues manteniendo, si no que has hecho de ella tu medio de vida, pero era muy curioso ver convertida vuestra habitación en una peluquería y que tenías todas los utensilios necesarios para cortar el pelo. Yo no llegué a ser uno de tus clientes, porque a mi me cortaba el pelo mi padre y era un ritual que no podía privarle y hasta hace poco tiempo ha seguido cortándomelo, pero a muchos compañeros sí se lo cortabas, incluido Ricardo.
Otra de tus aficiones y que me gustaría pensar que todavía conservas, era la escritura. Tengo en mi memoria que hiciste un relato que nos leías en tú cuarto a medida que lo ibas escribiendo. No me acuerdo de que trataba, lo que si recuerdo es que debía de ser interesante porque íbamos a escuchar los avances en los capítulos y alguno que otro estaba muy interesado en el desenlace.
No sé si sigues con esa faceta escritora, pero me gustaría pensar que sí.
Reitero mi gratitud por volver a reunirte con nosotros y espero verte pronto por Zamora.
P.D. No sé si Isidro ha guardado el periódico donde salimos retratados con la alcaldesa, pero si no es así, guarda el que tienes tú para que forme parte del archivo de la Promoción.

martes, 20 de julio de 2010

Merendero "Las Pallas"






El sonido de los petardos y de las tracas de Jarero, hizo despertar a la bestia dormida que amenazaba oscura y agazapada en el cielo zamorano. Con unas ténues, pero enormes gotas de agua comenzó a avisarnos de que iba a lanzar sus frías garras afiladas al suelo seco y polvoriento y no tardó mucho en lanzar su primer zarpazo, tanto es así, que nos cogió empezando a subirnos en los coches para irnos a un sitio tranquilo y así, dejar que los de "la cantina" se tomaran su merecido descanso semanal. La lluvia de la tormenta arreció cuando llegamos al merendero que habíamos elegido a la orilla del río, pero la marea de camisetas rojas de La Octava, pugnaba en dura competencia por hacerse notar y las voces y las risas no pudieron ser acalladas ni por los truenos ni relámpagos y allí, nos mojamos por fuera con la tormenta y por dentro con unas hermosas jarras de cerveza fría con limón y pasamos un rato divertido.
Habíamos seleccionado el sitio perfecto para estar a nuestras anchas y contarnos, recordando viejos tiempos, anécdotas y aventuras vividas en compañía unos de otros. Nos reímos un buen rato mientras veíamos llover y personalmente, tengo que decir que hacía una buena temporada que no me reía tanto. Merendamos las tortillas y el jamón que se trajo Chin de las sobras de la comida, ante los incrédulos ojos del dueño.


Es aquí donde quiero hablar de otros dos compañeros y amigos; Cholo y Chin. Manuel y Jesús Antonio. Calvo y Peláez.


Cholo, no sólo pertenece a "La Octava", es un símbolo de la misma y lo que tiene en tamaño, lo tiene de buena persona y buen compañero y amigo.
Como siempre que tenías la oportunidad estabas con los internos, los momentos vividos a tu lado, son muchos y a los de la Laboral, algunos de nosotros, tenemos que sumar los que compartimos en C.O.U, que también dieron para mucho.

Contigo quiero recordar una peripecia en la que fuimos protagonistas más de la mitad del curso, pero, que la recuerdo en especial, por tu actitud;
Cuando visitamos Salamanca para hacer una visita cultural a la fábrica de rodamientos NACHI, ocurrieron otros hechos:
A la vuelta, después de ver la catedral, la plaza mayor, etc, Hicimos una parada con el autobús en un bar o restaurante en la salida de la ciudad, justo en frente del estadio "El Helmántico" y allí fue donde, no se nos ocurrió otra cosa que asaltar el congelador de los helados. Éste, quedaba apartado de la barra del bar, cerca de una ventana exterior que daba a la trasera del bar y que estaba a la altura de un primer piso más o menos, por lo que resultaba bastante fácil abrirlo, para, de forma disimulada, hacer como que uno escogía su helado y de paso, con la ventana abierta, tirar por la ventana los que te pedían desde abajo. El resto de piratas, esperábamos como los polluelos de los pájaros esperan a que vengan sus progenitores a traerles al nido los gusanos, con el agravante de que pedíamos con desfachatez nuestros gustos favoritos: Cornette, Colajet, de limón, de naranja...
Creo recordar que el encargado de la tarea de echarlos por la ventana eras tú. Al final, tanta avaricia, obtuvo la respuesta por parte de los dueños, que se percataron de la maniobra y se lo dijeron a los profesores. Fradejas montó en cólera y nos puso firmes a los implicados, o a casi todos, pero recuerdo la fila de los ladrones, entre los que me encontraba yo, que parecíamos unos reos condenados al paredón y "el Fradejas" echándonos la bronca y cogiendo el dinero de los helados, pero lo que más recuerdo era tu semblante; firme, impertérrito, mirada al frente, gafas de aviador, cabellera rubia, sonrisa burlona de niño travieso y 1´98m de juerga y cachondeo.

Nos ha gustado mucho volver a verte y disfrutar de tu presencia. Gracias Cholo.

P.D. Me gustaría que los artífices de aquella gesta se inscribieran en una lista en los comentarios de esta entrada y si alguien se acuerda de los compinches que los ponga también.

El otro protagonista de esta entrada es Peláez.

Qué puedo decir de tí. Desde el primer día que coincidimos en el 1º curso, hemos compartido la mayoría de acontecimientos de La Octava; yo el número 146 en el marcado de la ropa de la Uni y tu el 147. En 1º y 2º de F.P.I fuimos creciendo más o menos igual en estatura, pero no sé que te darían de comer en Arquillinos que a partir de F.P.II, empezaste a crecer como una berza en una huerta frondosa, sobre todo ese pedazo de manos, orgullo familiar. Lo más curioso, es que el estirón definitivo, lo diste haciendo la mili en ¿Albacete?
Chin, es sin lugar a dudas, la alegría del grupo y el maestro de ceremonias y sin él, La Octava, no sería la misma. Es amigo y compañero de todos sin excepción y para mi, al menos, es un orgullo estar entre ellos.
Gracias por estar siempre y digo siempre, ahí y también por tus comentarios siempre bien recibidos en el blog.

Puedo recordar un par de docenas de vivencias ocurridas en tu compañía; graciosas, curiosas, tristes, sentimentales, peligrosas, sorprendentes, pero el recuerdo que te dejo en este rincón es del tipo; responsabilidad, entendida sólo en parte.

En F.P.II, se crearon cursos de actividades que ahora se llaman extra escolares, como fotografía, cine, periodismo, etc. Hubo un grupo de nosotros que nos apuntamos a periodismo, con el ánimo de aprender cosas nuevas y porque el director del curso era Manuel Ángel, con el que, a buen seguro íbamos a estar a gusto. De esa experiencia nació una revista: "Don Topo", en la que aplicábamos algunas de las cosas que aprendíamos en el curso. Aún conservo los números que editamos y también recuerdo los miembros del equipo. ¿Os acordáis de los que formábamos el grupo?
Uno de ellos era Chin, que como era el que más labia y verborrea tenía y sigue teniendo, era el elegido para ciertas tareas que nos ponía Manuel Ángel. Una de estas tareas consistió en ir a radio Zamora de la cadena Ser para que le hicieran una entrevista sobre música. El tema elegido era "los comienzos del punk", del que no tenía ni la menor idea y que estuvimos buscando información el día antes sin conseguir gran cosa (antes no había internet).
Se presentó en la entrevista en la radio en el programa que hacia un pincha-discos chuleta de Ramsés y no abrió apenas la boca, siendo el locutor el que habló del tema.
La experiencia no le debió gustar mucho, porque cuando fuimos de excursión a Sevilla, también teníamos fijada una entrevista en "El Perro Verde" de Jesús Quintero, apadrinada por nuestro querido educador, que nos acompañó en el famoso viaje, pero aquellos días, los ocupamos en otros menesteres y cuando llegó la hora de ir a la radio, teníamos un pedal, que ni siquiera nos acordamos del tema, dejando al director del curso de periodismo en la estacada. ¡Vaya panda!
Ese día, primero nos colamos en el concierto de Luis Eduardo Aute en la Maestranza, aunque debía de estar terminando porque no recuerdo haber estado mucho tiempo y después nos fuimos a los jardines en los aledaños de La Torre del Oro y allí nos quedamos tirados, para, en los ratos de lucidez, salir a torear a los barrenderos que pasaban con sus carros de la basura, que eran los únicos que andaban por la calle. Llegó el autobús que nos llevaría a la universidad Laboral de Sevilla y los demás compañeros, que no estaban tampoco en mucho mejores condiciones fueron por los jardines recogiendo a los que estábamos por allí. Cuando íbamos llegando al edificio en las afueras de la ciudad, nos dimos cuenta del pobre Manuel Ángel, de la entrevista y de que no lo habíamos esperado y tuvo que volver en taxi.
¿Recuerdas todo esto?

Gracias Chin por ser un buen compañero y amigo. Han pasado los años y sigues fiel a ti mismo.